27.2.11

La espuma de las noches

Isabel Bono

miércoles, 23 febrero 2011. En un parque que me recuerda a Villa Borghese, hay una escalera de piedra enorme. Juano me llama para que me acerque, dice que quiere que lo ayude a subir. Está muy débil. Me pide que busque un buen banco para morir. Pasamos por delante de varios, pero a todos les pongo pegas. Pienso que si no se sienta no morirá.

lunes, 7 febrero 2011. Dejo rodar desde lo alto de la cuesta de Carrión unos botes de cristal llenos de pepinillos. Juan se acerca y me dice que así no podrán comérselos las gaviotas. Abrimos los botes y dejamos que los pepinillos rueden cuesta abajo.

sábado, 5 febrero 2011. Andrés y yo llegamos a una playa que hay detrás de un edificio en ruinas. Para llegar tenemos que saltar por encima de un montón de escombros. A lo lejos se ven las chimeneas de la playa de la misericordia. Mientras intento mantener el equilibrio sobre los escombros, pienso que ya sé lo que va a decirme, que siempre que tiene que decirme algo muy en serio me lleva a esa playa. Siento una tristeza enorme. No quiero que me diga nada. Está a unos cinco pasos de mí con las manos en los bolsillos y el gesto serio. Se vuelve hacia mí, pero antes de que pueda decir nada le digo: Tú no te acuerdas, ya estuvimos una vez aquí, ya sé lo que vas a decirme.

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